Trastorno de la Excitación Sexual en la mujer:

   Se considera como resultado de la incapacidad persistente o recurrente para la obtención y mantenimiento de las respuestas de lubricación y tumescencia de la fase de excitación hasta la finalización de la actividad sexual (DSM-IV).

   Suele ser un trastorno acompañado de alteraciones del deseo sexual y/o de la fase orgásmica, con escasa incidencia como un fenómeno aislado. La frecuencia citada en la práctica clínica alcanza del 30 al 60% según los autores, lo que pone de relieve la significación del trastorno de la excitación en las mujeres.

   Respecto a las causas orgánicas que puede originar el trastorno, se han citado principalmente las alteraciones neurológicas y hormonales, así como los períodos del puerperio y la menopausia. En los aspectos psicológicos se señalan entre otros los factores relacionados con la ignorancia o el desconocimiento sexual, sensaciones de vergüenza ante la excitación sexual, un contexto situacional antierótico, una pobre relación de pareja o circunstancias de temor anticipatorio ante un fracaso sexual y la ansiedad para un buen rendimiento sexual.

Trastorno de la Erección en el hombre:

   Se caracteriza fundamentalmente por la ausencia de erección en el pene, o por la pérdida parcial o total de dicha erección una vez conseguida. Es la incapacidad para alcanzar o mantener una erección lo bastante firme como para realizar el coito.

   Los problemas de erección en el hombre se pueden deber a factores físicos o psicológicos. Cuando el problema se origina por una causa biológica u orgánica, la instauración y la progresión de dicho problema es progresiva , en cambio, cuando es de origen psicógeno suele presentarse de forma súbita e inesperada, siendo capaz el paciente de indicarnos incluso la fecha de la aparición. No obstante es importante reseñar que en algunos procesos somáticos, sea de origen traumático o neurológico , o de forma inducida por el uso de algún fármaco, pueden ser los causantes de una aparición inmediata de problemas de erección por lo que se debe diferenciar perfectamente de las de origen psicógeno y hacer el diagnóstico diferencial adecuado.

   Es recomendable realizar una revisión médica que pueda detectar y, en la mayoría de los casos, descartar la causa orgánica. Cuando por el examen físico no se encuentra causa metabólica, neurológica o vascular suficiente para provocar los problemas de la erección, se determinará que el origen de la disfunción es de origen psíquico y será necesaria la terapia sexual.