Las nuevas tecnologías poseen un enorme potencial comunicativo y educativo, pero también entrañan riesgos. El abuso de la nuevas tecnologías cuando crean dependencia pueden ser consideradas como una adicción. Las personas afectadas por esta adicción, una vez que dejan de jugar, chatear, utilizar internet, móvil o el objeto concreto, sufren angustia, ansiedad, nerviosismo e irritabilidad.

   En un principio se conectan a internet por necesidad académica, por disfrutar, contactar con amigos, produciendo satisfacción. Posteriormente el dejar de hacerlo produce el síndrome de abstinencia y la conexión se realiza no buscando tanto la satisfacción, sino para evitar el malestar de estos síntomas.

   Esta adicción puede afectar a todas las edades, pero especialmente a los adolescentes. Las nuevas tecnologías no son las que producen estas adicciones, se vuelven adictas las personas que previamente tenían algún problema.