El adicto al trabajo es una persona con una excesiva necesidad de trabajar, lo que le produce problemas e interferencias en su estado de salud, en su felicidad y en sus relaciones personales.

   En general, busca aliviar sentimientos de ansiedad, vacío y baja autoestima dedicándose completamente al trabajo, se trata de trabajar mucho para valer mucho. El adicto al trabajo tiende a comportarse de modo autoritario, tanto en la familia como en el ámbito laboral, desarrollando frecuentemente un síndrome de estrés que contribuye a empeorar la situación, a continuación, y para hacer frente al agotamiento físico y mental, suele recurrir al uso de sustancias tales como café, tranquilizantes y alcohol.

   La sociedad suele ver con buenos ojos al profesional dedicado en cuerpo y alma a su trabajo. Se le considera responsable, serio y confiable. El esfuerzo y la ambición son valores admirados, pero cuando se sobrepasan ciertos límites aparece la adicción al trabajo. A diferencia de otras adicciones, esta es la única que recibe elogios sin reparar en el problema que supone para quien la padece. La adicción al trabajo siempre tiene sus consecuencias, de las que se podrían destacar:

  • Relaciones interpersonales poco profundas.
  • Necesidad y búsqueda desmesurada de éxito profesional.
  • Ansiedad.
  • Falta de empatía.
  • Incapacidad para establecer vínculos sentimentales profundos.
  • Enfermedades cardiovasculares, gástricas, hipertensión, etc.
  • Consumo de sustancias tóxicas, habitualmente cocaína.
  • Autonegación y ausencia de control en lo referente a esta adicción.
  • Desconfianza.
  • Incapacidad para disfrutar en otras áreas.
  • Autoexigencia elevada.
  • Actitud egocéntrica