Lo que persigue el adicto con la comida es llegar a un estado de relajación y sosiego a través de una copiosa comida o buscar el amor y la satisfacción que no hallan en la vida.

Existen tres conductas adictivas dirigidas a la comida:

  1. Los ataques de hambre episódicos, que suelen asociarse a un sobrepeso excesivo.
  2. La ingestión excesiva de alimentos en forma de picoteos a deshoras o durante las comidas.
  3. Consumo exagerado de ciertos alimentos, especialmente el chocolate, que prefieren comerse en secreto.

 

  Algunas personas tienden a crear dependencia con la comida cuando atraviesan un momento de dificultad o de tristeza. En ese momento, la persona tiende a engordar con facilidad y al final termina sintiéndose mal consigo misma. Pero el vacío interior que experimenta como consecuencia de la tristeza, se sacia momentáneamente mediante la sensación de saciedad que produce la comida. Cuando una persona siente adicción por la comida ni siquiera es capaz de disfrutar del sabor de los alimentos.

   Para hacer frente a dicho malestar es mejor consultar la ayuda de un profesional que ayude al paciente a tomar conciencia de la importancia de resolver un asunto emocional, que se manifiesta a través de la relación inadecuada que una persona establece con la comida.