Llamamos Adicción a Sustancias cuando una sustancia llega al cerebro a través de la sangre y produce cambios en su forma de funcionar. Estos cambios producen la adicción.

   Ejemplos de adicciones a sustancias son: el tabaco, el alcohol, la cocaína, el cannabis, la heroína o las anfetaminas.

   La adicción es un proceso que se desarrolla a lo largo del tiempo. Al principio, el tipo de uso que la persona hace de la sustancia, no es adictivo, pero progresivamente, el tipo de uso varia aumentando hacia la habituación primero, y luego hacia el abuso. Aun en este momento no se puede hablar de adicción, pues el abuso es un estado en el cual la persona conserva el control sobre su uso. La línea que divide al abuso de la adicción es muy fina y muchas veces inadvertida, pero lo cierto es que si la persona predispuesta se expone al uso de la sustancia o conducta de riesgo, puede pasar esa línea y convertirse en adicto. En sus primeras fases, la adicción puede pasar inadvertida, por la levedad de los síntomas, o por la habilidad de la persona para compensar las consecuencias negativas que la adicción tiene sobre su propia vida y sus relaciones.

Se diferencian tres fases en una adicción a sustancias:

  1. Fase Iniciación: Primeros contactos del sujeto con la droga, por cualquier causa o motivo. Se le conoce también como «Luna de Miel».
  2. Fase Afirmación: El sujeto ya conoce los efectos que produce la droga, pudiendo elegir desde ese momento, si continua con el uso de esta o no, o de lo contrario incrementar la dosis. Se caracteriza por un consumo habitual dirigido a sentir los efectos placenteros de la droga.
  3. Fase de Necesidad o Dependencia: El sujeto presenta la dependencia psicológica y/o dependencia física. Se caracteriza por la obsesión y compulsión de administrarse la droga.