Consiste en un temor intenso y persistente, que es excesivo e irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos. La exposición al estimulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de miedo, que puede tomar la forma de una Crisis de Pánico.
La persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional pero no puede controlarlo. Las situaciones que provocan fobia se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar. Estas fobias interfieren marcadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales o académicas, familiares o sociales.

Se pueden clasificar en:

Fobias animales.

Fobias ambientales: Incluyen la fobia a las alturas, a las tormentas, al agua o a la oscuridad

Fobias situacionales: Provocadas por una situación específica que dispara la fobia. El miedo a los espacios cerrados o claustrofobia, el miedo a ascensores, a volar, a los túneles o a los puentes serían sólo algunas de ellas

Fobia a la sangre, a las inyecciones y al daño físico.

Otras fobias: Aquí caben múltiples fobias no clasificables en los anteriores campos. Desde fobia a ahogarse, miedo a la enfermedad, o a la muerte.